Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed,
y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;
estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo,
y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
Mateo 25:35-36
El Ayuno que Abre Nuestros Ojos
Por: Pastor David Ingman
29/01/2012
Isaías 58:6-10. Los versos en este capítulo se refieren específicamente a los pobres y a los necesitados. El ayuno que realmente agrada a Dios es el que abre nuestros ojos para que podamos ver las necesidades de los demás. Dios quiere que nos esforcemos más para alcanzar a la gente necesitada.
Mateo 25:34-46. Es interesante que en estos versículos Jesús menciona a seis categorías de gente necesitada: los hambrientos, los sedientos, los forasteros, los desnudos, los enfermos y los que están en la cárcel. Estas son personas que muchas veces nuestros ojos no ven o no quieren ver, pero la idea de el ayuno es que abramos nuestros ojos para ver las necesidades a nuestro alrededor.
Siempre vamos a encontrar gente hambrienta y sedienta, no solo físicamente sino también interiormente. La gente necesita compartir sus penas con alguien y el Señor nos ha puesto ahí para que seamos la respuesta a otros. En nuestra ciudad hay muchos extranjeros y gente que muchas veces necesita de nuestra ayuda, como los enfermos en los hospitales y sus familias, los que están en una cárcel cumpliendo una condena justa o injusta, etc., todos ellos necesitan escuchar palabras de ánimo y esperanza.
En Mateo 13 Jesús le habla a gente que no podía discernir su ambiente espiritual. Así mismo nosotros muchas veces no vemos lo que sucede a nuestro alrededor y nuestro corazón se ha vuelto insensible. Mateo 13:15 nos habla de esto “…por que su corazón se ha endurecido, sus oídos no entienden y han cerrado sus ojos”. Este es un espíritu de religión, de ceguera que el enemigo quiere poner sobre nosotros, haciéndonos estar conformes con nuestra salvación pero tenemos que recordar que tenemos un propósito y un destino mucho más grande aquí en la tierra. Nuestra sensibilidad a los demás tiene que despertar. Vivimos en un mundo egoísta, pero este no es el corazón de Cristo. Cuando tenemos muchos problemas, el enemigo quiere endurecer nuestro corazón. Cuando nos presentemos delante de Dios un día no querremos llegar con manos vacías, querremos haber hecho algo por la humanidad. En nuestra propia iglesia hay necesidades en la misma gente que se sienta a nuestro lado y muchas veces ni siquiera lo sabemos.
2 Timoteo 3:1-5 nos habla de las señales de los últimos tiempos. Un tipo de personas que se mencionan en esta lista son los “amadores de sí mismos”. Pablo nos dice que ni siquiera debemos tener comunión con estas personas, porque estas actitudes nos van a contaminar. Estos son hombres y mujeres que solo aman a sus hijos, a sus cosas y a su círculo social, a nadie más. Jesús una vez dijo a sus discípulos: “alzad vuestros ojos y mirad porque la cosecha está lista”. Este ayuno abrirá nuestros ojos y nos ayudará a salir de nuestro egoísmo para ayudar a los demás. La salvación no consiste en recitar versículos y guiar a una persona en una oración, necesitamos poder ver y suplir las necesidades, no solamente espirituales, sino físicas y emocionales de la gente. El Espíritu Santo capta la atención de la gente cuando suplimos sus necesidades físicas y abre sus corazones para recibir salvación. Efesios 1: 17-18 nos dice que cada persona en la iglesia tiene un llamado, este llamado es suplir las necesidades de los demás de alguna manera. En Mateo 20:29-34 los ciegos le pidieron a Jesús que abra sus ojos físicos, pero nosotros como iglesia necesitamos abrir nuestros ojos espirituales.
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